Categoría: Test bionutricional Iomet

Terreno O – Oxidado

Terreno O- Oxidado by Bionutrición Ortomolecular

El terreno O y sus características

En nutrición biológica, con frecuencia trabajamos sobre los terrenos. Para saber qué son exactamente los 7 terrenos chanbio de la nutrición ortomolecular, te aconsejo que leas este artículo donde te lo explico en detalle.

En este post concretamente vamos a ver en profundidad qué es el terreno O  oxidado, el séptimo y último de estos 7 terrenos y cómo distinguir las características y síntomas que se presentan cuando está desequilibrado así como su relación con el resto de los terrenos.


¿Qué es el terreno O oxidado?

Este terreno se relaciona con un exceso de radicales libres y con el daño que éstos causan en el organismo en general.

Pero, ¿qué es un radical libre?

Un radical libre es una molécula que posee un electrón no apareado (libre) al contrario que el resto de las moléculas “estables” en donde éstas se agrupan de forma equilibrada. Este proceso celular que se produce todo el tiempo en nuestro organismo, es natural e inevitable. La diferencia se encuentra en que, si consumimos suficiente cantidad de antioxidantes en nuestra dieta habitual, podremos hacer frente a la cascada de radicales libres atacándolos y equilibrándolos.

Si quieres saber más acerca de los radicales libres, los antioxidantes y su efecto en el organismo, deberías leer:


¿Cómo se forma un radical libre?

Los factores que mayor influencia tienen en el desarrollo de radicales libres y por tanto de la oxidación de nuestro organismo, es diversa y se relaciona con:

  • Estado general de salud: si tenemos un buen estado de salud y nos cuidamos a través de una dieta y estilo de vida equilibrado, conseguiremos minimizar el acúmulo y la formación de éstos.
  • Sobrecarga del organismo: procesos inflamatorios, sobresfuerzos.
  • Contaminación: ambiental, drogas, fármacos, pesticidas, aire, radiaciones.
  • Dieta: cuánto más desequilibrada y alta en procesados y proteínas de origen animal, más radicales libres.
  • Descanso: problemas de sueño como el insomnio o dormir las suficientes horas aumentan la producción de radicales libres.

Los radicales libres forman parte de los procesos naturales de nuestro organismo, porque en su justa medida cumplen con un papel regulador que tienen funciones sobre: sistema inmunitario (por ej. para luchar contra agentes patógenos como virus y bacterias), comunicación intracelular, expresión de genes, destrucción de células cancerosas y la fecundación del óvulo.

El estrés oxidativo es el resultado de un exceso en la producción de radicales libres que se descontrola cuando los antioxidantes naturales de nuestro cuerpo (por saturación de ROS) no pueden hacer frente a éstos.


¿Qué consecuencias tiene un terreno O en desequilibrio?

El problema del exceso de radicales libres es un tema a tener muy cuenta si queremos mantener un buen estado de salud a lo largo de nuestra vida.

La cronicidad de este aumento de radicales libres sin tomar medidas a corto plazo, induce daños importantes en nuestro organismo. Desde la mutación en las bases del ADN hasta la oxidación de proteínas. Y todo ello deriva en problemas de salud que acaban siendo crónicos y en algunos casos graves.


Algunas de las causas de un terreno O son:

  • Envejecimiento prematuro
  • Debilidad del sistema inmune
  • Mayor predisposición a enfermar
  • Mal aspecto físico: piel, cabello, uñas, debilidad muscular, mal estado óseo
  • Compromiso de las funciones cognitivas y neurológicas
  • Desarrollo de enfermedades cardiovasculares
  • Desarrollo del síndrome metabólico
  • Desarrollo de enfermedades degenerativas y aumento del riesgo de desarrollar algunos tipo de cánceres
  • Inflamaciones crónicas
  • Estrés oxidativo

¿Cómo hacer frente al terreno O y evitar su desequilibrio?

El organismo posee sus propios mecanismos de neutralización de los radicales libres. Para que este proceso se realice de forma eficaz, el cuerpo necesitará disponer de ciertos tipos de enzimas en cantidades suficientes.

Algunas de estas enzimas son: la SOD (superóxido dismutasa) o la glutatión, que transformarán los radicales libres en formas menos tóxicas, llevando a cabo un proceso de “detox”.

Estas importantes enzimas se activan mediante la intervención de otros nutrientes, principalmente de oligoelementos o minerales como el zinc, cobre, manganeso, hierro o selenio. Si además tenemos también carencia de estos microelementos, los sistemas de protección frente a la oxidación de nuestro organismo, se verán comprometidos.

Éstos se obtendrán principalmente a través de la dieta, pero cuando ésta no sea suficiente en aporte (y a menudo no lo es) deberemos introducir una suplementación antioxidante eficaz. Nuestro organismo posee sus propios radicales libres (endógenos) para hacer frente a la oxidación.


Los antioxidantes endógenos más potentes con los que podemos contar son:

  • Glutatión: tiene acción directa sobre radicales libres y eliminación de H2O2.
  • Co-enzima Q10: tiene una importancia fundamental en la producción de energía mitocondrial y en su forma reducida es esencial contra la peroxidación  lipídica.
  • Proteínas con función tiol como la albúmina (presente en dosis altas en el huevo y verduras de olor fuerte como el brócoli, ajo, coliflor, etc. y también en nuestro propio cuerpo).

Antioxidantes exógenos, que se pueden obtener a través de la dieta y los suplementos:

  • Polifenoles: entre los que cuentan los flavonoides, taninos, antocianinas, etc. también llamados fitonutrientes presentes en el mundo vegetal. El resveratrol es uno de los más conocidos y estudiados.
  • Carotenoides: entran los beta-carotenos o provitamina A que se encargan de proteger las membranas lipídicas.
  • Vitaminas hidro y liposolubles: como la E y la C con gran protección antioxidante.

Si quieres saber más acerca de los antioxidantes, qué función cumplen en nuestro organismo y dónde encontrarlos, no te dejes de leer:

FITONUTRIENTES


¿Qué provoca que el terreno O se desequilibre?

En el desequilibrio del terreno oxidado intervienen distintos factores como:

  • Contaminación: aire, alimentos, aditivos, transgénicos, irradiados, humo, pesticidas, metales pesados, rayos X.
  • Radiaciones: antenas, wifi, ordenadores, móviles, etc.
  • Anomalías genéticas que producen problemas de codificación en las proteínas con acción antiox.
  • Exposición excesiva al sol (rayos UV).
  • Deficiente ingesta de alimentos protectores con acción antioxidante como los vegetales.
  • Carencias y deficiencias de vitaminas y minerales a través de la alimentación.
  • Estrés crónico.
  • Desequilibrio del terreno I (intoxicado) o del terreno A (ácido-desmineralizado).

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Interacciones con el resto de los terrenos chanbio

Con el terreno C: la mayor parte de las toxinas se acumulan en el tejido adiposo, con lo cual una dieta de pérdida de peso siempre se acompaña de una gran liberación de toxinas y el aumento de peso se ha relacionado con la carencia de ácidos grasos poliinsaturados.

Con el terreno H: cuando este terreno está en desequilibrio los productos de glicación se convierten en toxinas pro-oxidantes e inflamatorias. Se relacionan con el envejecimiento, daño tisular y con la diabetes.

Con el terreno A: un terreno excesivamente acidificado satura los órganos excretores provocando una gran dificultad en el proceso de eliminación de toxinas.

Con el terreno N: aumentará el estrés oxidativo provocando importantes alteraciones en las funciones neurológicas.

Con el terreno B: una alteración en la mucosa intestinal perjudica la flora. La falta de polifenoles (potente antioxidante) influirá en el crecimiento de bacterias beneficiosas para hacer frente a las patógenas.

Con el terreno I: la fase I de detox hepática produce oxidación para lo cual requiere el apoyo de antioxidantes. Si este terreno necesita “tirar” en exceso del hígado promoverá el desequilibrio del terreno O. No obstante una carencia de antioxidantes no podrá hacer frente a los tóxicos causados en una fase I de detox hepática.


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Bibliografía

Entender la nutrición celular activa, Dr. Claude Lagarde

Terreno I – Intoxicado

Terreno I - Intoxicado by Bionutrición Ortomolecular

El terreno I y sus características

En nutrición biológica, con frecuencia trabajamos sobre los terrenos. Para saber qué son exactamente los 7 terrenos chanbio de la nutrición ortomolecular, te aconsejo que leas este artículo donde te lo explico en detalle.

En este post concretamente vamos a ver en profundidad qué es el terreno I o intoxicado, el sexto de estos 7 terrenos y cómo distinguir las características y síntomas que se presentan cuando está desequilibrado así como su relación con el resto de los terrenos.


¿Qué es el terreno I intoxicado?

Este terreno se relaciona con la acumulación de toxinas en el organismo debido a una sobre-exposición así como a una ineficaz función en los sistemas de eliminación.

En la actualidad nos encontramos expuestos constantemente a diversas fuentes de factores tóxicos, desde la alimentación hasta el aire mismo. Un estilo de vida descuidado, estresante, con una dieta mal planteada y una sobrecarga tóxica que puede ir desde un exceso de fármacos a un estilo de vida en una gran ciudad contaminada, acabará por pasar factura.

Nuestro organismo posee mecanismos detoxificantes muy eficaces y potentes, pero cuando éstos se sobrecargan, estas funciones comienzan a hacerse de forma incipiente dando lugar al desarrollo de diversos trastornos, que a medio plazo acabarán por enfermarnos de forma crónica.


¿Qué nos intoxica?

Evidentemente una exposición prolongada y la acumulación de factores determinados, desequilibran este terreno así como un ineficaz funcionamiento de los sistemas de limpieza (debido a la saturación.)

Podemos distinguir dos tipos:

  • Tóxicos: ambientales como el aire, restos de pesticidas, agua contaminada, radiaciones, medicamentos, drogas, etc.  Son los llamados factores exógenos y pueden ser tanto de origen natural como sintético.
  • Toxinas: producidas por nuestro organismo (desechos metabólicos producidos por las células). Son los que se conocen como factores endógenos.

Es principalmente la acumulación de toxinas (endógenas) a causa de la sobrecarga en los sistemas de eliminación las que nos causarán más problemas.

Algunos de estos factores endógenos se producen por causas exógenas como por ejemplo la dieta: exceso de azúcares refinados, grasas saturas, alimentos que acidifican, exceso de productos lácteos y cárnicos.

Otra importante causa de la acumulación de toxinas se relaciona con un desequilibrio del terreno B y su relación con el mal estado de la flora que propiciará el crecimiento bacteriano patógeno, de parásitos, levaduras y bacterias que alimentarán la flora putrefactiva. Algunas de las sustancias tóxicas producidas en el colon por desequilibrio de este terreno son la cadaverina, los fenoles y la putrescina.

Los factores exógenos o tóxicos, también llamados “xenobióticos” incluyen:

  • Sustancias naturales que sean nocivas para la salud.
  • Fármacos (cuando se toman en exceso y por tiempo prolongado) y drogas, alcohol y tabaco.
  • Pesticidas, plaguicidas, alimentos transgénicos, irradiados, metales pesados, aditivos alimentarios.
  • Contaminantes presentes en el aire y el agua (microplásticos), humos de los coches, fábricas, etc.
  • Radiaciones de aparatos eléctricos como ordenadores, móviles, TV, antenas, wifi,  etc.
  • Algunos métodos de cocción y conservación de los alimentos favorecen la carga tóxica en nuestro organismo.

Muchos de estos factores contaminantes se los conoce también como “disruptores endocrinos” por su influencia en sistema hormonal.

Con el tiempo toda esta carga acaba saturando nuestro organismo, impidiéndole una eficaz detoxificación con el consiguiente riesgo de desarrollar diversos trastornos a medio plazo.


¿Cuáles son estos mecanismos de detoxificación?

Nuestro organismo detoxifica principalmente a través del hígado. Una glándula-órgano con vital importancia para un buen estado de salud, pues absolutamente todo lo que entra en nuestro cuerpo es filtrado por el hígado.

Si quieres saber más acerca de la detoxificación hepática y sus procesos, lee el siguiente post.

A través del hígado detoxificamos nuestro cuerpo de todos los excesos, para lo cual se activarán dos fases implicadas en este proceso que son fundamentales:

Fase I y Fase II en donde cada una cumple una función específica en esta misión.

En la primera las toxinas almacenadas (que en esta fase son liposolubles) se solubilizan por acción enzimática, permitiendo generar así los diferentes residuos oxidados a un estado medio que pasarán a la segunda fase.  Es en esta fase donde se produce la verdadera “detox”, siendo la primera de “activación enzimática”. Tras este paso, es donde nuestro organismo comienza a deshacerse de toda la carga tóxica acumulada.

En cada fase se activarán diversas cantidades de nutrientes y sustancias que son imprescindibles para que este proceso sea eficaz y en algunas ocasiones, éstos deberán ser introducidos desde el exterior en forma de suplementos específicos. Estas no son otras que: vitaminas, minerales, oligoelementos, antioxidantes.


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¿Y los mecanismos de eliminación?

Tras la activación de la fase I y la puesta en marcha de la fase II, nuestro organismo debe deshacerse de toda la carga tóxica. Para ello cuenta con sistemas de eliminación que se ven implicados en el terreno I en desequilibrio:

  • Intestino: elimina toxinas insolubles en agua a través de las vías biliares.
  • Riñones: eliminan tóxicos no disueltos a través de la sangre.
  • Pulmones: eliminan residuos en su forma gaseosa y/o sólida (por ej. mucosidad).
  • Piel: elimina a través del sudor y la grasa.

¿Qué síntomas y trastornos presenta un terreno I saturado?

Algunos de los síntomas y trastornos que se observan son:

  • Endocrinos: SPM (síndrome premenstrual), problemas de fertilidad, de tiroides, líbido.
  • Neurológicos: depresión, ansiedad, irritabilidad, pérdida de memoria, incapacidad para concentrarse, mareos, fatiga nerviosa y muscular.
  • Hepáticos: indigestión, mal aliento, náuseas, pesadez estomacal, palidez, hinchazón, acné.

Es muy importante tener en cuenta que es imprescindible realizar pequeños gestos detoxificantes al menos una vez al año si queremos evitar desarrollar en el futuro, enfermedades de carácter crónico o de difícil solución.

Evitar sobrecargar nuestros sistemas de limpieza, es esencial, puesto que nuestro organismo si es bien tratado podrá realizar la reparación celular de forma eficaz y frenar el desarrollo de problemas mayores de salud más adelante.


¿Cómo evitar el desequilibrio del terreno I?

Lo primero es ser consciente de que nuestro organismo sí acumula sustancias tóxicas, y que si no cuidamos nuestro estilo de vida y dieta, los sistemas que se encargan de la limpieza, si se saturan no podrán hacer bien su trabajo.

Para evitar llegar a este punto, es necesario:

  • Llevar una dieta equilibrada y “limpia”. Esto no significa no disfrutar de la comida, pero hacerlo con equilibrio y consciencia, siempre compensando.
  • Ayudarse con suplementos que activen los sistemas de depuración: hepático, renal, intestinal, etc.
  • Hacer ejercicio regularmente.
  • Descansar lo suficiente y controlar el estrés.
  • Fortalecer el organismo para evitar enfermar menos y por tanto tener que tomar menos medicamentos.
  • Evitar y/o reducir en la medida de lo posible, disruptores endocrinos y todo tipo de contaminante (toxinas y tóxicos).

Si quieres saber cómo realizar una dieta detox completa y eficaz, echa un vistazo al Plan Detox 21 días! (dieta, suplementación y despensa detox)


Interacciones con el resto de los terrenos chanbio

Con el terreno C:  una buena parte de las toxinas se acumulan en el tejido adiposo, por esta razón cuando se comienza una dieta de pérdida de peso, realizar antes una detox profunda es esencial. Por otra parte una carencia de ácidos grasos es promotor de un aumento de peso. No se puede atender un terreno I sin hacerlo al mismo tiempo al terreno C.

Con el terreno H: el hígado es tan protagonista de eliminar toxinas como de procesar los carbohidratos en forma de glucógeno, por tanto una buena salud hepática tiene relación con la forma en que gestionamos los azúcares. Ej. desarrollo de diabetes tipo II, obesidad, etc.

Con el terreno A: un exceso de acidificación acaba a largo plazo saturando los sistemas de limpieza. Una alimentación ácida fomenta el desequilibrio del terreno I.

Con el terreno N: algunas proteínas con efecto opioide tienen una fuerte influencia en la salud neurológica, es el caso de gluten y la caseína cuando existen claras intolerancias a ellas (acumulación de estas moléculas en el organismo).

Con el terreno B: la alteración de la mucosa en este terreno propiciará el paso de todo tipo de toxinas a la sangre. Cuando este terreno se halla desequilibrado, con frecuencia el terreno I también presentará saturación.

Con el terreno O: la fase I de detox hepática produce residuos oxidados que favorecen el desequilibrio del terreno O. Y a su vez un terreno O en mal estado no podrá hacer frente a los tóxicos derivados de la fase I del terreno I, lo que dará lugar a un proceso detox ineficaz y mal realizado.


Cómo te puede ayudar el Test Bionutricional Iomet en el terreno I

A través de un cuestionario muy especializado y del análisis de tu estilo de vida, patologías y hábitos alimentarios podremos determinar con una precisión del 100% cuál o cuáles son los terrenos que presentan deficiencias o excesos y que pueden ser la causa principal de todos esos malestares que llevas acumulando  desde hace tiempo sin respuestas claras. 

Hay ocasiones en donde encontramos que tenemos más de un terreno en desequilibrio, ya sea por déficits o por excesos.

En cualquiera de estos casos se debe intervenir con un plan dietético adaptado y un tratamiento con la suplementación más adecuada a cada síntoma y terreno. El tratamiento de los terrenos es de 3 meses, aunque los beneficios siempre comienzan a estar presentes desde la primera semana.

Siendo las mejoras notables en prácticamente todo el organismo y traduciéndose en un aumento del bienestar general y por tanto en una mejora de nuestra de salud.

Uno de los beneficios más destacables de tratar los terrenos en desequilibrio es el de prevenir el desarrollo de futuras enfermedades, puesto que con el tratamiento adecuado devolvemos el equilibrio a nuestro organismo desordenado y alterado.


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Bibliografía

Entender la nutrición celular activa, Dr. Claude Lagarde

Para estar sanos basta con desintoxicar el organismo y proporcionarle los nutrientes adecuados, Dr. Claude Lagarde

Terreno B – basocolítico

Terreno B- Basocolítico by Bionutrición Ortomolecular

El terreno B y sus características

En nutrición biológica, con frecuencia trabajamos sobre los terrenos. Para saber qué son exactamente los 7 terrenos chanbio de la nutrición ortomolecular, te aconsejo que leas este artículo donde te lo explico en detalle.

En este post concretamente vamos a ver en profundidad qué es el terreno B o basocolítico, el quinto de estos 7 terrenos y cómo distinguir las características y síntomas que se presentan cuando está desequilibrado así como su relación con el resto de los terrenos.


¿Qué es el terreno B basocolítico?

Este terreno se relaciona con los desequilibrios de la microbiota intestinal y por tanto a los numerosos trastornos que parten del intestino, desde enfermedades intestinales a intolerancias alimentarias.

Integra aspectos muy importantes para la salud general, como el buen funcionamiento digestivo e incluso tiene una estrecha relación con el terreno N (neurodistónico) fácilmente alterado por el estrés crónico.


El intestino, sede de la salud y la nutrición

Es en nuestro intestino donde nuestra alimentación se convierte en nutrientes y por ende en salud o enfermedad. Aquí es donde todo lo que comemos se convierten en sustancias que luego nuestro organismo empleará para el buen funcionamientos de todos sus sistemas.

En este proceso, participan otros sistemas y órganos, así como otros nutrientes, y el resultado de éste es lo que derivará en un mejor o peor estado de salud general.

Hoy en día sabemos a través de los últimos estudios que se realizan periódicamente que la salud intestinal juega un papel fundamental en un eficaz sistema inmunológico y que cada día se descubren más y más relaciones con el desarrollo de diversas enfermedades.


Funciones más importantes del intestino

El intestino absorbe nutrientes, se encarga de los desechos y de finalizar el proceso digestivo. Pero también ejerce algunas funciones que debemos conocer para comprender su importancia:

  • Función barrera: limita el paso de sustancias tóxicas como bacterias y tóxicos.
  • Ejerce un papel fundamental en el sistema inmunológico.
  • Produce hormonas y neurotransmisores (más del 60% de la dopamina y más del 80% de la serotonina).
  • Produce vitaminas, esenciales para el correcto funcionamiento del organismo.
  • Reabsorbe elementos que se excretan durante el proceso digestivo: agua, colesterol, etc.

El intestino es un ecosistema muy delicado que puede perder el equilibrio ante diversos factores, sobre todo los relacionados con la alimentación. La mucosa intestinal, que cumple una importante función protectora que tiene relación con el sistema inmune.

Si esta mucosa se ve alterada, a largo plazo lo pagaremos con el desarrollo de un sistema inmunológico debilitado al que le costará hacer frente a diversas amenazas. El 70% de las células inmunitarias están en nuestros intestinos y conforman el GALT (un tejido asociado a las mucosas que se encarga de atender todo tipo de invasión extraña). Este sistema de defensa se compone de linfocitos T y B, células plasmáticas y macrófagos asilados en folículos linfoides y placas de Peyer (1).

En el intestino es donde se asienta la producción de anticuerpos y de inmunoglobulina A secretora, con importantes implicaciones en las defensas de nuestro organismo.

La relación entre intestino e inmunidad juega un papel fundamental desde la primera infancia, en donde factores que afectan a la maduración del sistema inmune se traduce en el desarrollo de trastornos en la edad adulta: desde nacimiento por cesárea, lactancia, antibióticos, excesiva higiene, etc.


La flora, un ecosistema imprescindible

Nuestra flora (microbiota) intestinal está compuesta por más de 1000 especies, 1000 billones de bacterias y cerca de 35.000 cepas distintas.

Este ecosistema se distingue por diferentes  grupos de flora con funciones muy específicas:

Bacterias:

  • Flora endógena residente dominante: que se compone en más de un 90% de bacterias anaeróbicas (las bifidobacterias).
  • Flora endógena subdominante: aquí están los lactobacilos.
  • Flora transitoria: se compone de bacterias patógenas.

Bacterias de la flora en relación con el metabolismo de la degradación de proteínas y glúcidos:

  • Flora fermentativa: bacterias lácticas y bifidobacterias. Esta flora se encarga de la fermentación de glúcidos complejos no digeridos, liberación de dióxido de carbono y ácidos.
  • Flora putrefactiva: metaboliza proteínas de origen animal y produce metabolitos alcalinos. Un exceso de flora putrefactiva da como resultado un intestino que no va bien con el tiempo: gases, hinchazón, toxinas.
  • Bacterias simbióticas: tienen un efecto beneficioso en el huésped regulando los procesos inflamatorios.
  • Bacterias comensales: no tienen efecto en el huésped.
  • Bacterias oportunistas: según las condiciones del entorno puede proliferar y convertirse en patógenas.

¿Sabías que… el intestino, nuestro segundo cerebro tiene unas 100 millones de neuronas y secreta alrededor de unos 20 neurotransmisores?

La importancia del segundo cerebro


Disbiosis, o cuando el terreno B se desequilibra

Cuando este delicado ecosistema se desequilibra, aparece lo que conocemos como “disbiosis intestinal”. Al principio podemos no darnos cuenta de que nuestro intestino no va bien, pero con el tiempo (y no pasará demasiado) empezaremos a notar que algo no va del todo bien.

El desarrollo de diversas patologías es el resultado del terreno B cuando está alterado, cuando la delicada mucosa del intestino se ve afectada. Esto es lo que se describe como “permeabilidad intestinal” puesto que cuando esta mucosa se ve alterada, además de dejar nutrientes, el intestino filtrará ineficazmente también toxinas, bacterias, virus y alérgenos que perjudicaran seriamente nuestro estado de salud.

¿Sabes qué es el SIBO? Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado

Síntomas del sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO)


¿Qué consecuencias tiene para la salud el desequilibrio del terreno B?

El equilibrio de la microbiota intestinal juega un papel muy importante en un buen estado de salud en general de todo nuestro organismo.

Alteraciones del terreno B comenzarán manifestándose como trastornos que se alternarán en períodos relativamente cortos hasta convertirse en patologías crónicas.

  • Sistema inmunitario: mayor probabilidad de sufrir infecciones de repetición, alergias, inflamación crónica, debilidad general.
  • Sistema digestivo: digestiones pobres, gases, hinchazón, problemas digestivos variados, mal aliento, estreñimiento o diarreas crónicas, intolerancias alimentarias.
  • Sistema neurológico: incipiente absorción de neurotransmisores, agravamiento del estrés.
  • Sistema endocrino: el desequilibrio de este terreno propicia una inflamación crónica que se ha relacionado con el desarrollo del síndrome metabólico (diabetes, obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.)

¿Sabías que… la microbiota intestinal tiene un papel importantísimo en el desarrollo de la obesidad?

Lee el estudio completo aquí


¿Cómo se altera el equilibrio del terreno B?

No es difícil romper este equilibrio a través de diversos factores que siempre están presentes en nuestras vidas:

  • Dieta inadecuada, malos hábitos alimentarios, carencia de fibra y pre y probióticos en la dieta.
  • Alimentación alta en azúcares refinados y carnes que propicien la flora putrefactiva, será causa de desequilibrio de este terreno.
  • No hidratarse correctamente, puesto que favorecerá la aparición de estreñimiento (junto a una dieta carente de fibra).
  • Consumo excesivo o prolongado e innecesario de antibióticos y otros fármacos que pueden alterar la microbiota intestinal.
  • Estrés crónico.
  • Vida sedentaria, no hacer ejercicio.
  • Nacimiento por cesárea, la no lactancia materna.

Por tanto todo lo mencionado, es lo que debemos evitar y/o reducir si queremos preservar el equilibrio del terreno B.

Si quieres saber más acerca de cómo la disbiosis influye en tu salud intestinal, deberías leer:

Candidiasis intestinal crónica

Incluir suplementos probióticos de alta calidad también es fundamental para evitar el desequilibrio de este terreno.


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Interacciones con el resto de los terrenos chanbio

Con el terreno C: los ácidos grasos se absorben en el intestino, por eso los trastornos en la mucosa intestinal tendrán un importante efecto en éstos.

Con el terreno H: un intestino en buen estado, nos asegura un eficaz control de la glucosa. El proceso de regulación de la glucemia se produce aquí a través de la secreción de diferentes sustancias implicadas en las principales hormonas supresoras del apetito y del control de la glucemia.

Con el terreno A: una dieta rica en alimentos que acidifican propician inevitablemente una mayor producción de ácidos en la luz intestinal. Esto alterará el pH intestinal propagando una flora patógena que se convertirá en problemas de salud a medio plazo.

Con el terreno N: el 80% de la serotonina del organismo se sintetiza en el intestino, con lo cual la salud intestinal y la salud en neurológica están estrechamente relacionadas. El desequilibrio de un terreno acabará por perjudicar al otro.

Con el terreno I: la permeabilidad intestinal es causa de aumento en el nivel de toxinas que pasan a través de la mucosa intestinal y esto sobrecargará la función hepática de detox impidiendo la eliminación de tóxicos eficazmente.

Con el terreno O: los polifenoles ejercen una acción beneficiosa en las bacterias intestinales inhibiendo el crecimiento de otras patógenas. Muchos estudios actuales están demostrando la importancia de los antioxidantes en el desarrollo de las patologías inflamatorias intestinales.


Cómo te puede ayudar el Test Bionutricional Iomet en el terreno B

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Hay ocasiones en donde encontramos que tenemos más de un terreno en desequilibrio, ya sea por déficits o por excesos.

En cualquiera de estos casos se debe intervenir con un plan dietético adaptado y un tratamiento con la suplementación más adecuada a cada síntoma y terreno. El tratamiento de los terrenos es de 3 meses, aunque los beneficios siempre comienzan a estar presentes desde la primera semana.

Siendo las mejoras notables en prácticamente todo el organismo y traduciéndose en un aumento del bienestar general y por tanto en una mejora de nuestra de salud.

Uno de los beneficios más destacables de tratar los terrenos en desequilibrio es el de prevenir el desarrollo de futuras enfermedades, puesto que con el tratamiento adecuado devolvemos el equilibrio a nuestro organismo desordenado y alterado.


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Bibliografía

Entender la nutrición celular activa, Dr. Claude Lagarde

SIBO: cómo tratar el peligroso sobrecrecimiento bacteriano en el intestino.

Terreno N – Neurodistónico

Terreno N- Neurodistónico by Bionutrición Ortomolecular

El terreno N y sus características

En nutrición biológica, con frecuencia trabajamos sobre los terrenos. Para saber qué son exactamente los 7 terrenos chanbio de la nutrición ortomolecular, te aconsejo que leas este artículo donde te lo explico en detalle.

En este post concretamente vamos a ver en profundidad qué es el terreno N o neurodistónico, el cuarto de estos 7 terrenos y cómo distinguir las características y síntomas que se presentan cuando está desequilibrado así como su relación con el resto de los terrenos.


¿Qué es el terreno N neurodistónico?

Es imposible hablar de este terreno sin hablar de estrés. El estrés cumple en nuestra vida y en nuestro organismo, una función protectora y reguladora en condiciones normales. Por “condiciones normales” debemos entender hacer frente al estrés de forma puntual (o aguda) para una vez pasada la situación que lo ha provocado, volver a un estado de calma.

El principal problema de estos mecanismos de supervivencia radica en la actualidad en que, el estrés se vuelve con frecuencia algo crónico en nuestras vidas.

Cuando hablamos de estrés, nos referimos aquí a todo tipo de factores estresores: desde una mala dieta a un tratamiento médico/enfermedad, padecimientos psicológicos, emocionales o físicos. Y esto incluye todo: vida personal, laboral, social, etc.

La homeostasis del cuerpo se rompe con cada uno de estos factores cuando el episodio estresor dura demasiado tiempo, ocasionando desequilibrios a nivel de neurotransmisores, alterando los mecanismos de adaptación y por tanto propiciando el desarrollo de todo tipo de desequilibrios biológicos.

Para entender a fondo cómo funciona el estrés en nuestras vidas (y lo que hace a nuestro cuerpo si se prolonga demasiado en el tiempo), te recomiendo que leas este post acerca del “estrés crónico”.


¿Qué consecuencias trae a largo plazo el desequilibrio del terreno N?

A corto plazo el estrés positivo nos ayuda a hacer frente a las obligaciones de la vida diaria, y hasta aquí todo el proceso que conlleva es también positivo. El problema se da cuando este estado de estrés biológico se convierte en “crónico” (se sostiene a lo largo del tiempo sin tomar ninguna medida para remediarlo).

Este es el punto en el que nuestro organismo comienza a confundirlo con un estado “normal”, haciendo estragos en todos nuestros sistemas, empezando por el nervioso. Las consecuencias de esto no son otras que un desequilibrio en la producción de neurotransmisores y hormonas que desembocarán en el desarrollo de numerosos trastornos, síntomas y patologías que nos enfermarán.

En este proceso juegan un papel importante muchos factores, tanto exógenos como endógenos, el estrés crónico produce un desequilibrio bioquímico interno muy importante y a su vez los factores externos como la dieta, el entorno y el estilo de vida aumentan ese desequilibrio. Algo que con frecuencia sucede en este terreno.

Atención! el estrés crónico sin control puede acabar provocando fatiga adrenal, lee aquí el post completo.

Cómo consecuencias directas de una deficiencia en la producción de neurotransmisores, encontramos síntomas y trastornos del comportamiento, cognitivos, memoria, atención, estado de ánimo y del sueño.

Rendimos menos, estamos más nerviosos, más angustiados, dormimos peor, digerimos mal y así uno a uno todos nuestros sistemas comienzan a desequilibrarse hasta llegar a un punto de inflexión si la situación se prolonga demasiado tiempo y no tomamos ninguna medida.


Neurotransmisores implicados en el desequilibrio del terreno N

Se conocen cerca de 100 sustancias definidas como neurotransmisores y cada una tiene funciones muy concretas, no obstante cuando hablamos de un desequilibrio en éstos, los más importantes a tener en cuenta son los siguientes por su importancia y la cantidad de funciones imprescindibles que conllevan en nuestro organismo.

Podemos considerar:

  • Acetilcolina: implicada en la memoria, concentración y capacidad de aprender. Entre algunos de sus precursores tenemos la colina o B7.
  • Serotonina: calma, autocontrol, estado de ánimo. Precursor principal: triptófano.
  • Dopamina: recompensa, motivación, buen humor, deseo sexual. Precursores: tirosina y fenilalanina.
  • Noradrenalina: memoria y deseo sexual. Precursores: ídem.
  • GABA: relajación, sueño de calidad. Precursor: ácido glutámico.

Ahora bien, ¿de dónde se obtienen estos neurotransmisores?

Los aminoácidos, ácidos grasos y ciertas vitaminas y minerales/oligoelementos tienen implicaciones en la síntesis de neurotransmisores. De ahí que un adecuado aporte de nutrientes dentro de una dieta equilibrada sea fundamental (además de la eficaz gestión del estrés) para mantener en equilibrio este terreno.

Hoy en día sabemos también que otro factor importante que mantiene con buena salud este terreno, es la microbiota intestinal de la que depende en gran parte la buena producción de algunos de los neurotransmisores que hemos mencionados (entre un 60 y un 80 por ciento).


¿Qué síntomas y/o trastornos se experimentan como resultado del desequilibrio de este terreno?

Según los neurotransmisores implicados:

  • De acetilcolina: disminución de la memoria, concentración y atención.
  • De serotonina (carencia): hiperactividad, irritabilidad, ansiedad, insomnio y bulimia. Migraña, impulsividad, agresividad, impaciencia, intolerancia a la presión y la frustración, insomnio, compulsión por la comida, adicciones.
  • De dopamina (carencia): falta de motivación, indecisión, depresión. Desinterés, baja autoestima y autoconfianza, dificultad para emprender las actividades, astenia física y psíquica, sueño no reparador, melancolía.
  • De noradrenalina: pobre nivel de concentración, tristeza, apatía y depresión.
  • De GABA (carencia): ansiedad, pánico y manías. Inestabilidad, dificultad para calmarse y relajarse, rigidez permanente, tensión muscular.
  • De adrenalina (exceso): trastornos cardio y cerebro vasculares. Migrañas, insomnio, problemas digestivos, TOC, problemas sexuales.
  • De cortisol (exceso): problemas digestivos, envejecimiento acelerado, hipertensión, depresión, problemas de piel, de memoria, insomnio, deterioro cognitivo, obesidad abdominal, pérdida de densidad ósea.
  • Síntomas gastrointestinales: dolor abdominal, náuseas.
  • Trastornos del sueño.
  • Taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho.
  • Tensión muscular, calambres.
  • Temblor en las extremidades.
  • Dolor de cabeza, sentimientos de inseguridad, alerta ante la menor preocupación exagerada, interrogantes sobre el futuro.  Sobresalto ante la menor situación de estrés.
  • Sudoración (sobre todo en manos), palidez, disautonomía.

¿Qué causa que el terreno N se desequilibre?

  • Estrés crónico y mal gestionado.
  • Trastornos emocionales exacerbados (ansiedad constante, estados de continua tristeza e insatisfacción, etc.)
  • Microbiota intestinal desequilibrada por diferentes causas: inflamación, enfermedades crónicas, tratamientos médicos prolongados, etc.
  • Dieta inadecuada: alta en azúcares refinados y grasas saturadas. Dieta descuidada y desordenada.
  • Carencias y deficiencias de nutrientes (relacionados con la dieta). Falta de precursores, pobre absorción de nutrientes, mala salud celular (inflamación, intoxicación, etc.)
  • Estilo de vida: no descansar lo suficiente, beber y consumir drogas, trasnochar, no hacer ejercicio nunca, no saber parar… etc.
  • La depresión es una causa a tener muy cuenta en el desequilibrio del terreno N, aunque esto es una “pescadilla que se muerde la cola”. Puesto que un desequilibrio del terreno N altera la producción de neurotransmisores y la salud de la microbiota, pero a su vez alteraciones en la salud de la microbiota (por causas variadas) da como resultado el comienzo del desequilibrio del terreno N… y esto afecta a la producción de neurotransmisores
  • El síndrome de Burnout ( del quemado) es una patología muy grave que suele desencadenar un terreno N en desequilibrio y que debe ser tratado por un especialista de la salud mental.
  • A largo plazo desequilibrios hormonales e inmunológicos, puesto que el estrés juega un papel fundamental en el equilibrio hormonal y en el sistema inmunológico.

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¿Cómo evitar el desequilibrio del terreno N?

Control del estrés, dieta saludable y equilibrada en nutrientes (todos), ejercicio moderado, equilibrio entre trabajo, vida familiar y ocio, descanso y diversión. Eficaz gestión emocional y terapia psicológica son también herramientas fundamentales.

Suplementarse durante algún tiempo cuando sea necesario para evitar el desgaste del sistema nervioso y ayudarlo a mantenerlo en buen estado es también una forma de evitar el desastre de este terreno.


Interacciones con el resto de los terrenos chanbio

Con el terreno C: carenciado en ácidos grasos poliinsaturados (omegas) agrava los desequilibrios del terreno N, puesto que una carencia en el terreno C afecta al buen funcionamiento de las membranas neuronales.

Con el terreno H: la glucosa es la fuente predilecta de energía del cerebro, por tanto el terreno H agrava los efectos negativos del terreno N en desequilibrio.

Con el terreno A: cuando el terreno ácido está desequilibrado, disminuye la disponibilidad de minerales necesarios para la correcta síntesis de las funciones neuronales.

Con el terreno B: aquí yace nuestro “segundo cerebro”, por tanto todo desequilibrio en el terreno basocolítico tendrá enormes repercusiones en el terreno N, donde millones de bacterias intervienen en la síntesis de neurotransmisores.

Con el terreno I: algunas proteínas como la caseína o el gluten, actúan como “opioides” que tienen un notable efecto en el comportamiento así como la acumulación de toxinas (entre las cuáles se cuentan los metales pesados) con efectos nocivos sobre el sistema nervioso central.

Con el terreno O: el estrés oxidativo tiene un papel fundamental en las funciones neuronales. El aporte adecuado de antioxidantes en personas estresadas y deprimidas es imprescindible para hacer frente en mejores condiciones a estos padecimientos y controlar con mayor eficacia el terreno N.


Cómo te puede ayudar el Test Bionutricional Iomet en el terreno N

A través de un cuestionario muy especializado y del análisis de tu estilo de vida, patologías y hábitos alimentarios podremos determinar con una precisión del 100% cuál o cuáles son los terrenos que presentan deficiencias o excesos y que pueden ser la causa principal de todos esos malestares que llevas acumulando  desde hace tiempo sin respuestas claras. 

Hay ocasiones en donde encontramos que tenemos más de un terreno en desequilibrio, ya sea por déficits o por excesos.

En cualquiera de estos casos se debe intervenir con un plan dietético adaptado y un tratamiento con la suplementación más adecuada a cada síntoma y terreno. El tratamiento de los terrenos es de 3 meses, aunque los beneficios siempre comienzan a estar presentes desde la primera semana.

Siendo las mejoras notables en prácticamente todo el organismo y traduciéndose en un aumento del bienestar general y por tanto en una mejora de nuestra de salud.

Uno de los beneficios más destacables de tratar los terrenos en desequilibrio es el de prevenir el desarrollo de futuras enfermedades, puesto que con el tratamiento adecuado devolvemos el equilibrio a nuestro organismo desordenado y alterado.


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Bibliografía

Entender la nutrición celular activa, Dr. Claude Lagarde

Los 10 neurotransmisores principales y su función en el sistema nervioso central.

Neurotransmisor.

Los principales neurotransmisores: ¿qué ocurre cuándo nos faltan?

Terreno A – Ácido desmineralizado

Terreno A - Ácido desmineralizado by Bionutrición Ortomolecular

El terreno A y sus características

En nutrición biológica, con frecuencia trabajamos sobre los terrenos. Para saber qué son exactamente los 7 terrenos chanbio de la nutrición ortomolecular, te aconsejo que leas este artículo donde te lo explico en detalle.

En este post concretamente vamos a ver en profundidad qué es el terreno A o ácido-desmineralizado, el tercero de estos 7 terrenos y cómo distinguir las características y síntomas que se presentan cuando está desequilibrado así como su relación con el resto de los terrenos.


¿Qué es el terreno ácido-desmineralizado?

Para que nuestro organismo funcione de forma óptima, todos nuestros tejidos, órganos y sistemas deben mantener un nivel de pH constante y equilibrado, preferiblemente hacia el neutro.

El pH es el potencial de hidrógeno que mide la cantidad de ácido de un tejido o fluido. Si hablamos del terreno A, nos referimos al nivel de pH de los tejidos, no de la sangre.  Nuestro cuerpo forma ácidos constantemente como resultado de utilizar los nutrientes de las células y de la degradación de las proteínas. Es en cierta forma, un proceso natural.

Pero necesita estar “equilibrado” para no quedarse excesivamente en lo “ácido” y acarrear a lo largo del tiempo los problemas de salud que esto puede generar.

Para conseguir este equilibrio, el organismo pone en marcha los sistemas de neutralización mediante sales y minerales básicos (citrato, carbonato, magnesio, calcio, potasio, etc.) cuya fuente principal es la alimentación y las reservas alcalinas del organismo (huesos y tejidos) y sistemas “tampón”.

Este proceso, llamado “neutralización” adquiere su nombre porque forma precisamente “neutros” (ni ácidos ni básicos) que son eliminados a través de la orina, las heces, la respiración y la transpiración.

Un exceso de ácidos prolongado en el tiempo sin realizar los ajustes necesarios, causa una pérdida abrupta e importante de sales minerales básicos y por tanto conlleva la desmineralización del organismo. El terreno A se desequilibra cuando nuestro organismo tiene dificultades para neutralizar estos ácidos, producto del metabolismo celular.

Conoce más acerca de los beneficios para la salud de la dieta alcalinizante

¿Qué es exactamente un ácido?

Los ácidos son compuestos que al entrar en contacto con el agua liberan hidrógeno en forma de iones de hidrógeno H+ y están representados por nomenclatura A-H. Las bases son compuestos que atraen los iones H+. Cuando ácidos y bases se reúnen, reaccionan juntos para neutralizarse mutuamente.

El pH se relaciona con el número de iones de hidrógeno (H) presentes en el medio. Y varía en una escala del 1 al 14, siendo del 1 al 6,5 ácido, el 7 neutro y del 7,5 al 14 alcalino.

Nuestro organismo tiene diferentes niveles de pH en piel, sangre, orina así como los diferentes sistemas (por ej. digestivo). El pH de la sangre debe mantener un nivel fijo entre 7,36 y 7,42, a diferencia del resto del pH de nuestro cuerpo que puede variar según sus condiciones.

Nota: no se debe confundir la acidosis con el terreno acidificado. La acidosis es un desequilibrio del pH de la sangre y  es una patología muy grave que requiere intervención médica urgente. El terreno A se relaciona con el desequilibrio de pH a nivel tisular y al excesivo consumo de las bases que el organismo secuestra de algunos tejidos (por ej. los huesos).


¿Qué tipos de ácidos encontramos en la alimentación?

Básicamente de dos tipos:

Ácidos volátiles: provenientes de la degradación de las proteínas vegetales. Por ej. ácido cítrico, oxálico, pirúvico. Se los considera ácidos orgánicos débiles.

Ácidos no volátiles: o fijos que provenientes de la degradación de proteínas de origen animal.  Por ej. ácido fosfórico, sulfúrico, úrico. Se los considera ácidos minerales fuertes.

Por eso ahora sabemos que una alimentación altamente industrializada y rica en proteínas animales favorece enormemente al desequilibrio de este terreno.


¿Cómo nos afecta este terreno cuando está en desequilibrio?

Los factores que decisivamente influyen en la desestabilización de este terreno son la dieta, el estrés y el entorno, que se relacionan con la producción de ácidos. Si éstos superan los sistemas tampón o si no se consume suficiente cantidad de alimentos alcalinos, este desequilibrio se compensará “secuestrando” de nuestro organismo los elementos que necesite de esos sistemas “tampón”.

Los sistemas “tampón”  son los encargados de “desacificar” nuestro organismo.  Y lo hacen a través de:

Los sistemas extracelulares o plasmáticos, que neutralizan los ácidos en el exterior de las células y los sistemas intracelulares o globulares, que neutralizan los ácidos en el interior de las células.

Por otra parte los órganos encargados de eliminar esos excesos de ácidos son pulmones, riñones y piel (a través del sudor).

Si quieres saber más acerca de cómo actúan los sistemas tampón, cuáles son y aprender algunos conceptos sobre la dieta alcalina, te recomiendo leer:

Cuando el organismo está en un desequilibrio hacia el terreno ácido, los efectos son bastantes perjudiciales para la salud. Todos los sistemas y nutrientes se ven alterados (enzimas, proteínas, tejidos, sales, minerales, etc.) provocando el secuestro de todas las reservas alcalinas de nuestro cuerpo en un intento de equilibrio. Este proceso se produce a través del secuestro de elementos como los minerales y la sales alcalinas (principalmente).

Por esta razón la alimentación, y el equilibrio entre un justo porcentaje de alimentos ácidos y alcalinos es fundamental para conseguir este fino ajuste y evitar el agotamiento de todas nuestras reservas, lo que conlleva irremediablemente a la creación del terreno acidificado.


¿Qué provoca que el terreno A se desequilibre hacia lo ácido?

  • Consumo excesivo de una alimentación acidificante: industrializada, rica en proteínas de origen animal, azúcares refinados, etc.
  • Carencias y deficiencias de nutrientes: vitaminas y minerales.
  • Falta y exceso de ejercicio físico.
  • Estrés, agotamiento, problemas de sueño (insomnio).
  • Problemas de la microbiota intestinal.
  • Deficiente eliminación de toxinas: orina, sudor, respiración.
  • Enfermedades crónicas (con medicalización crónica o prolongada).
  • El entorno: contaminación de todo tipo.

¿Cómo sé si estoy en el terreno ácido?

Por síntomas y trastornos como:

  • Debilidad inmunológica
  • Fatiga y agotamiento
  • Osteoporosis y dolores articulares
  • Infecciones frecuentes
  • Trastornos ORL
  • Inflamaciones
  • Hipertensión y colesterol
  • Cálculos renales
  • Alergias
  • Incapacidad para gestionar el estrés
  • Calambres y problemas en tendones
  • Estrías y picazón cutánea
  • Irritabilidad y pusilanimidad
  • Resfriado crónico y caries dental

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Cómo solucionar el problema de un terreno ácido

Para equilibrar este terreno debemos tener claro que la primera vía de actuación es la dieta. En segundo lugar el estilo de vida: control del estrés, sueño, ejercicio, etc.

Además de las modificaciones en la dieta y el estilo de vida, será necesario complementar el tratamiento con una serie de suplementos que nos ayuden a alcalinizar el organismo devolviéndolo a su total equilibrio y aprendiendo a tomar medidas correctoras y preventivas para no volver a desequilibrar el terreno A.


Interacciones con el resto de los terrenos chanbio

Con el terreno C: una carencia y/o deficiencia de minerales y oligoelementos tendrá consecuencias directas en el correcto funcionamiento de las desaturasas promoviendo a su vez, carencias en el terreno de los AGPI (ácidos grasos poliinsaturados).

Con el terreno H: el consumo en exceso de azúcares refinados aumenta considerablemente la producción de ácidos, provocando además carencia de minerales.

Con el terreno N: se agravarán los problemas de estrés y sueño.

Con el terreno B: promoverá una proliferación de flora patógena perjudicando seriamente toda la microbiota intestinal. Esto se asocia a que una dieta baja en verduras, frutas y fibra favorece el desarrollo del terreno A.

Con el terreno I: el desequilibrio conjunto con el terreno intoxicado es común, puesto que un exceso de acidez provoca con el tiempo que los sistemas emuntorios se agoten impidiendo la correcta eliminación de las toxinas. 

Con el terreno O: este terreno que se desequilibra a causa de una inflamación que puede pasar desapercibida, a menudo agrava los efectos negativos de la desmineralización producida por el terreno A.


Cómo te puede ayudar el Test Bionutricional Iomet en el terreno A

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Hay ocasiones en donde encontramos que tenemos más de un terreno en desequilibrio, ya sea por déficits o por excesos.

En cualquiera de estos casos se debe intervenir con un plan dietético adaptado y un tratamiento con la suplementación más adecuada a cada síntoma y terreno. El tratamiento de los terrenos es de 3 meses, aunque los beneficios siempre comienzan a estar presentes desde la primera semana.

Siendo las mejoras notables en prácticamente todo el organismo y traduciéndose en un aumento del bienestar general y por tanto en una mejora de nuestra de salud.

Uno de los beneficios más destacables de tratar los terrenos en desequilibrio es el de prevenir el desarrollo de futuras enfermedades, puesto que con el tratamiento adecuado devolvemos el equilibrio a nuestro organismo desordenado y alterado.


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Bibliografía

Entender la nutrición celular activa, Dr. Claude Lagarde

Terreno H – Hipoglucémico

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El terreno H y sus características

En nutrición biológica, con frecuencia trabajamos sobre los terrenos. Para saber qué son exactamente los 7 terrenos chanbio de la nutrición ortomolecular, te aconsejo que leas este artículo donde te lo explico en detalle.

En este post concretamente vamos a ver en profundidad qué es el terreno H o hipoglucémico, el segundo de estos 7 terrenos y cómo distinguir las características y síntomas que se presentan cuando está desequilibrado así como su relación con el resto de los terrenos.


¿Qué es el terreno hipoglucémico?

Este terreno tiene una relación directa con la cantidad de azúcares ingeridos y de cómo nuestro organismo lo procesa produciendo una serie de trastornos que solemos percibir como momentáneos. En pocas palabras, se trata de un terreno que se desequilibra por un exceso de glucosa.

Los hidratos de carbono: tipos y propiedades

Los glúcidos o azúcares son las moléculas que mayormente componen nuestra dieta, con la diferencia de que existen varios tipos: simples y complejos.

Los azúcares simples, son los elementos básicos que componen los azúcares complejos, compuestos por monosacáridos y disacáridos. La glucosa es un azúcar simple del tipo monosacárido y principal fuente de energía del organismo.

Los azúcares complejos o polisacáridos son moléculas en cuya composición contienen más de dos azúcares simples. Por ej. almidón, glucógeno, celulosa. El almidón es la reserva de azúcares de los carbohidratos vegetales y el glucógeno el de los animales y la celulosa aunque es un glúcido por ser indigerible se encuentra clasificada como una fibra.

Como los azúcares complejos tienen una composición molecular más grande, se asimilan más lentamente (pan, féculas, pastas). En el proceso de digestión se convierten en azúcares simples (glucosa) que es asimilada en el intestino y liberada en sangre. Este paso debe estar bien regulado por nuestro organismo para no padecer los trastornos que puede aparejar si el terreno H está en desequilibrio.


¿Qué es el índice glucémico IG de un alimento?

Hemos oído muchas veces decir esto sobre los alimentos, pero sabemos realmente ¿qué es? Se trata de la capacidad de un alimento para elevar la glucemia en un tiempo determinado. Se establece desde 0 a 100 y es la concentración de glucosa en sangre tras el consumo de glucosa pura. Los alimentos con un IG alto elevan la glucosa en sangre rápidamente después de consumirlos, así mismo los que contienen un IG bajo propician que esta curva no suba tan de “golpe”, sino de manera más estable a lo largo del tiempo. De las necesidades de nuestro organismo y el estado en el que se encuentre seremos capaces de hacer una gestión más o menos eficaz de nuestros niveles de glucosa en sangre.

Hoy en día sabemos que el IG de un alimento depende de factores tales como: el tipo de azúcar, la forma de cocción, cómo masticamos el alimento, cuánto dura el tránsito y el consumo de determinados nutrientes en la misma comida. Un dato curioso es no relacionar necesariamente el sabor dulce con un alto índice glucémico en un alimento.

Las hormonas insulina y glucagón son las encargadas de gestionar los niveles de glucosa en nuestra sangre. La insulina (hormona secretada por el páncreas al igual que el glucagón) es la que permite la entrada de glucosa en las células ejerciendo una acción hipoglucemiante.

El glucagón que actúa en el hígado y músculos, descompone el glucógeno en glucosa y ejerce por tanto una acción hiperglucemiante, puesto que aumenta los niveles de glucosa en sangre.


Cómo nos ayudan a regular nuestro organismo estas hormonas

La insulina es la hormona encargada de inducir la glucólisis, lo que transforma la glucosa en energía (ATP). La glucogenogénesis es la ruta metabólica que convierte la glucosa en glucógeno y la que permite almacenar la glucosa en el hígado cuando hay un exceso en nuestro organismo. La glucogénesis es el proceso a través del cual en hígado y músculos se sintetiza el glucógeno a partir de la glucosa.

Por otra parte la hormona glucagón estimula la glucogenólisis (producción de glucosa a partir del glucógeno) y la gluconeogénesis (síntesis de glucosa a partir de precursores no glucídicos) que se produce en hígado y corteza renal.


Importancia de un terreno H en desequilibrio

El azúcar es el principal combustible de nuestro cerebro. Se ha demostrado que juega un importante papel en los sistemas de recompensa y dependencia creando en muchas personas lo que se conoce como “adicción al dulce”.

La ingesta desmedida de azúcares promueve la secreción excesiva de insulina causando lo que se conoce como “hipoglucemia reactiva”, que se trata de un proceso transitorio más o menos intenso dependiendo de las condiciones individuales de quien las padece.

Este proceso tiene implicaciones muy importantes para el organismo, porque la insulina producida durante este fenómeno regula el control del apetito inhibiendo la secreción de leptina (hormona que inhibe el apetito) y activa la grelina (hormona que estimula el apetito). Este proceso que se repite a lo largo del día una y otra vez, produce un déficit de vitaminas B y oligoelementos en el organismo, agotamiento del páncreas e insulinorresistencia en las células, todo lo cual conlleva al desarrollo de la diabetes de tipo II y el síndrome metabólico.


¿Qué produce que el terreno H se altere causando la hipoglucemia reactiva?

El factor más importante responsable de este desequilibrio es el tipo de dieta:

  • Excesivo consumo de azúcares simples.
  • Tomar snacks dulces entre comidas y poco saludables.
  • Dieta pobre en el consumo de fibra y azúcares complejos.

Los principales síntomas de la hipoglucemia reactiva son: (éstos se suelen sentir más claramente al poco rato de haber ingerido una comida alta en azúcares simples)

  • Fatiga intensa, agotamiento sin razón aparente, cansancio general, bajones de energía hacia las 11 h y las 17 h
  • Apetito por alimentos altos en azúcares, alcohol, café, refrescos con gas y azúcar
  • Estrés, ansiedad, nerviosismo, desánimo, estados depresivos
  • Irritabilidad, cambios repentinos de humor, hiperemotividad
  • Dolores de cabeza, visión alterada, mareos, temblores, desorientación
  • Trastornos del sueño (excesiva somnolencia) e insomnio
  • Obesidad, sobrepeso, desarrollo del síndrome metabólico
  • Opresión torácica, en la garganta o a la altura del plexo
  • Hormigueo en extremidades, extremidades frías
  • Dolores vertebrales, convulsiones tetanoides (contracción muscular involuntaria)
  • Transpiración irregular
  • Dolores de estómago, problemas digestivos, estasis de colon

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Cómo solucionar el gran problema de la hipoglucemia reactiva

La principal vía de corrección del terreno H en desequilibrio es la dieta. Hay que cambiar radicalmente el tipo de alimentos que tomamos diariamente en nuestra dieta para poder revertir este proceso. La segunda vía de actuación es ayudar al organismo a regularse mediante la administración de suplementos específicos que regulan la producción adecuada de insulina y meten en vereda a la hipoglucemia reactiva.

Normalmente con un tratamiento bien planificado de 3 meses, se consigue solucionar este problema, aunque los primeros beneficios se sienten claramente desde las primeras semanas. Es muy importante comprender que este terreno se desequilibra si seguimos una alimentación rica en carbohidratos simples durante demasiado tiempo, con lo cual debemos ser muy conscientes de que para que no vuelva a repetirse en el futuro, el cambio de alimentación es una medida fundamental. Evitar el exceso de azúcares simples y refinados, sal y grasas debe convertirse en parte de nuestros buenos hábitos alimentarios.

Esto propiciará el equilibrio del terreno H, nos ayudará a perder peso y a sentirnos llenos de energía y en armonía. Evitaremos también el desarrollo de enfermedades como la diabetes del tipo II o el síndrome metabólico y corregirá muchos de los trastornos mencionados.


Interacciones con el resto de los terrenos chanbio

Con el terreno C carenciado en AGPI: cuando hay sobrepeso, los terrenos C y H están vinculados entre sí. Las formas de almacenamiento de triglicéridos son los azúcares y los AG. El exceso de grasas saturadas alterará la microbiota intestinal favoreciendo el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina.

Con el terreno A (ácido desmineralizado): un exceso de azúcares en la dieta consume los oligoelementos del organismo, lo que propicia un terreno ácido. El magnesio es primordial para el metabolismo del azúcar en la célula.

Con el terreno N (neurodistónico): el consumo excesivo de azúcares agudiza la sensación de “nube en la cabeza” provocada por el desequilibrio del terreno H.

Con el terreno B (basocolítico): un intestino sano puede gestionar eficazmente la glucosa, pero en desequilibrio propiciará mala absorción intestinal, la aparición de Cándida Albicans, un apetito exagerado y por supuesto sobrepeso y obesidad.

Con el terreno I (intoxicado): el hígado es el principal órgano en donde se almacena el exceso de azúcares (en forma de glucógeno), esto propiciará una ineficaz función detox de este importante órgano-glándula y un funcionamiento empeorado de sus funciones.

Con el terreno O (oxidado): la hiperglucemia sostenida a lo largo del tiempo promueve el fenómeno de glicación (1) asociado a procesos inflamatorios que producen envejecimiento prematuro.


Cómo te puede ayudar el Test Bionutricional Iomet en el terreno H

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Hay ocasiones en donde encontramos que tenemos más de un terreno en desequilibrio, ya sea por déficits o por excesos.

En cualquiera de estos casos se debe intervenir con un plan dietético adaptado y un tratamiento con la suplementación más adecuada a cada síntoma y terreno. El tratamiento de los terrenos es de 3 meses, aunque los beneficios siempre comienzan a estar presentes desde la primera semana.

Siendo las mejoras notables en prácticamente todo el organismo y traduciéndose en un aumento del bienestar general y por tanto en una mejora de nuestra de salud.

Uno de los beneficios más destacables de tratar los terrenos en desequilibrio es el de prevenir el desarrollo de futuras enfermedades, puesto que con el tratamiento adecuado devolvemos el equilibrio a nuestro organismo desordenado y alterado.


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Referencias

(1) Glicación definición

Bibliografía

Entender la nutrición celular activa, Dr. Claude Lagarde

Obesidad y diabetes mellitus tipo II

Terreno C – Carenciado en ácidos grasos poliinsaturados AGPI

Terreno C carenciado by Bionutrición Ortomolecular

El terreno C y sus características

En nutrición biológica, con frecuencia trabajamos sobre los terrenos. Para saber qué son exactamente los 7 terrenos chanbio de la nutrición ortomolecular, te aconsejo que leas este artículo donde te lo explico en detalle.

En este post concretamente vamos a ver en profundidad qué es el terreno C o carenciado en ácidos grasos poliinsaturados y cómo distinguir las características y síntomas que se presentan cuando está desequilibrado así como su relación con el resto de los terrenos.


¿Qué es un AGPI?

Los ácidos grasos están constituidos por varios tipos de lípidos. Se pueden distinguir dos grupos importantes según sus dobles enlaces entre los átomos de carbono de los que están constituidos: ácidos grasos saturados y ácidos grasos poliinsaturados.

Los ácidos grasos saturados son sólidos a temperatura ambiente y son no esenciales porque el organismo puede sintetizarlos. En este grupo encontramos el ácido palmítico como el mayormente sintetizado por el organismo y el más abundante en la dieta convencional. Este tipo de ácidos no se consideran de los más saludables (palmítico, mirístico) puesto que en exceso son aterógenos (1), no obstante algunos estudios apuntan a que estos tipos de ácidos tienen algunas propiedades beneficiosas para la salud.

Los ácidos grasos insaturados son líquidos a temperatura ambiente y existen dos tipos: ácidos grasos monoinsaturados (omega 9) sintetizados por el organismo y obtenidos a través de la alimentación. Se denominan monoinsaturados porque en su cadena de carbono contiene solo un enlace doble y por tanto se oxidan con menor facilidad que los poliinsaturados.

Al tratarse de ácidos que son estables al calor, preferentemente podemos utilizarlos para la cocción, por ejemplo para saltear los alimentos. El ácido oleico lo encontramos en el aceite de oliva con sus conocidas propiedades protectoras de la salud cardiovascular.

Los ácidos grasos poliinsaturados (omega 3 y omega 6) contienen varios dobles enlaces y se degradan fácilmente por oxidación y por el calor.


Clasificación de los ácidos grasos

Por su estructura molecular algunos ácidos se consideran esenciales (nuestro organismo no puede fabricarlos y debemos aportarlos a través de la alimentación y suplementos) y los no esenciales, los que sí podemos obtener en cantidades suficientes a través de los alimentos y sus precursores.

Entre los esenciales destacan el ácido linoleico (LA) (omega 6) y el alfa-linolénico (ALA) (omega 3). De los no esenciales el ácido eicosapentaenoico (EPA, omega 3), ácido docosahexaenoico (DHA, omega 3) y el ácido araquidónico (AA, omega 6).

Los omegas 6 son los que se aportan en mayor porcentaje con la alimentación, pero no pasa lo mismo con el aporte de omega 3 que casi siempre está por debajo de lo necesario y recomendado.

Los trastornos relacionados con la carencia crónica de ácidos grasos poliinsaturados de este terreno, podemos encontrarlos en:

  • Sistema inmunitario débil o bajada de defensas
  • Trastornos ORL de repetición (otitis, sinusitis, garganta)
  • Asma y alergias de todo tipo (rinitis)
  • Eccemas, acné, picores, sequedad, pérdida de elasticidad, dermatitis
  • Sistema hormonal: síndrome premenstrual, trastornos de la menopausia, problemas de fertilidad
  • Sistema cardiovascular: hipercolesterolemia, hipertensión
  • Inflamación crónica: molestias osteoarticulares
  • Sistema nervioso: problemas de memoria, estrés, falta de concentración

Importante: si tienes al menos 3 de los síntomas o trastornos mencionados, deberías revisar tu dieta, tu estilo de vida y plantearte equilibrar este terreno.

¿Cómo saber si estamos carenciados en el terreno AGPI?

En primer lugar por el tipo de alimentación que tengamos y en segundo lugar por el estilo de vida que llevemos y/o patologías que tengamos:

Dieta:

  • Platos preparados, industrializados
  • Si consumimos demasiada carne roja, patés, salchichas, frituras
  • Aceites refinados y de baja calidad
  • Lácteos, margarina
  • Bollería y exceso de refinados

Estilo de vida:

  • Estrés crónico
  • Alimentación descuidada
  • Enfermedades que tengamos

Patologías y otros factores:

  • Déficits de vitaminas, minerales, enzimas (si estamos por debajo de lo “óptimo” no pueden ayudar a la síntesis de ácidos grasos)
  • TDAH/TEA
  • Problemas de la piel (sequedad, eccema, piel atópica, acné, etc.)
  • EM (Esclerosis múltiple)
  • Trastornos psiquiátricos y neurológicos (depresión, ansiedad, déficits de neurotransmisores, etc.)
  • Problemas intestinales: celiaquismo, intestino permeable, Crohn, etc.
  • Alergias (sistema inmunitario)
  • Enfermedades inflamatorias, osteoarticulares, fibromialgia, etc.
  • Enfermedades cardiovasculares (mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio) y trastornos circulatorios
  • Síndrome metabólico (hipertensión, sobrepeso, trastornos cardiovasculares, diabetes, colesterol y triglicéridos elevados)
  • Síndrome de fatiga crónica (por su papel fundamental en la producción de energía mitocondrial)
  • Sistema hormonal (menopausia, hiperestrogenismo, SPM, fertilidad)
  • Sistema nervioso: estrés, memoria, concentración, agotamiento físico y mental, insomnio

Algunos factores son esenciales para la correcta síntesis de los omegas 3, por ejemplo una buena salud intestinal (microbiota), aporte óptimo de cofactores (enzimas, vitaminas y minerales), control del estrés, y una dieta rica en ácidos grasos esenciales.


Cómo incluir suficiente cantidad de omega 3 en la dieta

Las medidas nutricionales para mejorar nuestro equilibro de omegas, consiste en:

  • Elegir aceites de alta calidad de primera presión en frío.
  • Llevar una dieta mediterránea que es rica en estos ácidos: frutos secos, legumbres, algas, pescado azul, aceites vegetales de primera presión en frío, frutas y verduras frescas, semillas.
  • Renunciar a la comida industrializada (o disminuir considerablemente su consumo): frituras, carne de vacuno, charcutería, lácteos (quesos, mantequilla, etc.) y repostería (sobre todo refinada y llena de azúcar, grasas trans y aceites de baja calidad).
  • Tomar suplementos de omega 3 de alta calidad, asegurándonos de su procedencia, forma de obtención y cantidad de DHA que aporta por toma. Si es necesario se deberá incluir también suplementos de vitaminas y minerales.

¿Cómo saber si tu terreno AGPI está carenciado? – Hazte el mini-test

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Interacciones con el resto de los terrenos chanbio

Cuando el terreno C o carenciado en ácidos grasos está en desequilibrio su interacción con los otros terrenos es inevitable. Entre los síntomas y trastornos que se pueden acumular de esta relación distinguimos:

Con el terreno H (hipoglucémico): interacciona favoreciendo el exceso de peso (sobrepeso, obesidad) presentando exceso de triglicéridos e hipoglucemia reactiva.

Con el terreno A (ácido desmineralizado): las carencias de minerales y oligoelementos como el zinc y magnesio tienen relación directa con el correcto funcionamiento de las desaturasas (enzimas que ayudan a la síntesis de los AGPI). Si no hay suficientes de estos nutrientes, los ácidos grasos esenciales no pueden sintetizarse adecuadamente y por tanto se generarán déficits de éstos.

Con el terreno N (neurodistónico): afectando principalmente a la capacidad cognitiva y a la producción y liberación de neurotransmisores y a la respuesta frente al estrés agudo o crónico.

Con el terreno B (basocolítico): es en el intestino donde se absorben los ácidos grasos esenciales, por esta razón la relación entre una microbiota saludable y el adecuado aporte de estos ácidos es fundamental para su correcta síntesis.

Con el terreno I (intoxicado): algunas toxinas se acumulan en el tejido adiposo, las dietas de pérdida de peso liberan toxinas en gran cantidad, una deficiencia de ácidos grasos poliinsaturados a menudo no ayuda a perder los kilos demás e incluso favorece el exceso de peso. Cuando se está realizando una dieta de pérdida de peso, se debe obligatoriamente tratar el terreno C.

Con el terreno O (oxidado): los AGPI son el blanco preferido de los radicales libres, induciendo a un envejecimiento prematuro y a la oxidación de proteínas o ADN. Estos procesos son los que se presentan por ejemplo en el desarrollo del cáncer, la aterosclerosis, enfermedades intestinales crónicas y neurodegenerativas. El tratamiento de un terreno altamente oxidado es fundamental antes del tratamiento del terreno C.


Cómo te puede ayudar el Test Bionutricional Iomet en el terreno C

A través de un cuestionario muy especializado y del análisis de tu estilo de vida, patologías y hábitos alimentarios podremos determinar con una precisión del 100% cuál o cuáles son los terrenos que presentan deficiencias o excesos y que pueden ser la causa principal de todos esos malestares que llevas acumulando  desde hace tiempo sin respuestas claras. 

Hay ocasiones en donde encontramos que tenemos más de un terreno en desequilibrio, ya sea por déficits o por excesos.

En cualquiera de estos casos se debe intervenir con un plan dietético adaptado y un tratamiento con la suplementación más adecuada a cada síntoma y terreno. El tratamiento de los terrenos es de 3 meses, aunque los beneficios siempre comienzan a estar presentes desde la primera semana.

Siendo las mejoras notables en prácticamente todo el organismo y traduciéndose en un aumento del bienestar general y por tanto en una mejora de nuestra de salud.

Uno de los beneficios más destacables de tratar los terrenos en desequilibrio es el de prevenir el desarrollo de futuras enfermedades, puesto que con el tratamiento adecuado devolvemos el equilibrio a nuestro organismo desordenado y alterado.


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Referencias

(1) Aterogénico. Conjunto de alteraciones que permiten la aparición en la pared de las arterias de un depósito de lípidos, que finalmente se transformará en una placa de calcificación y facilitará la pérdida de elasticidad arterial y otros trastornos vasculares.

Bibliografía