Nutrición Ortomolecular
Cronobiología

Cronobiología o los ritmos biológicos de la nutrición

¿Qué es la cronobiología?

Cronos (del griego chronos= tiempo) biología (bio= ciencia que estudia la vida) se refiere al estudio de los ritmos biológicos sobre el ser humano y su organismo. Se trata de una ciencia que observa las variaciones de las funciones biológicas en relación con el tiempo. La cronobiología fue primeramente utilizada en el campo médico con el fin de optimizar la administración de los medicamentos evitando el máximo de efectos secundarios (cronofarmacología), pero con el avance de estudios realizados en el campo de la nutrición humana se ha ido implicado más profundamente su uso en esta ciencia aunque el término en sí mismo y la ciencia de la cronobiología como tal existen desde 1729.

Otra variante conocida de esta ciencia es la cronopatología, que estudia la relación entre las enfermedades y los ritmos biológicos (en la que profundizaremos en otra entrada).

La compleja maquinaria humana

El ser humano posee sabios mecanismos de auto-regulación biológica que se adaptan a lo largo de un mismo día a procesos de secreciones hormonales e inmunitarias de suma importancia para el óptimo funcionamiento del sistema biológico. El ritmo circadiano biológico se conoce son cambios variables a lo largo de un tiempo determinado que el organismo lleva a cabo.  Todos los seres vivos poseen sus ritmos circadianos. Son procesos a través de los cuales el cuerpo puede  adaptarse a factores como la luz, la temperatura, los ritmos de sueño y vigilia, apetito, etc. y poseen una respuesta al entorno altamente sensible que puede modificarlos partiendo de cambios a los que el organismo deba re-adaptarse sin darse demasiado estrés consciente. No obstante tarde o temprano siempre acabamos sintiendo en mayor o menor medida los efectos de los cambios en estos ritmos naturales.

Los ritmos circadianos se hallan íntimamente ligados con la cronobiología humana, podríamos decir que estamos prácticamente ante lo mismo con diferentes definiciones.

El reloj biológico humano programa de forma inconsciente todas las funciones que le son imprescindibles para la supervivencia: apetito, sueño, estado de alerta, deseo sexual, fatiga, etc. Estos ritmos varian de un organismo a otro en dependencia de sus condiciones y factores endógenos y exógenos, pero básicamente se hallan auto-regulados por la alimentación, la actividad física e intelectual, las horas de descanso y la benevolente o no carga genética del individuo (factores genéticos y epigenéticos).

Los relojes biológicos más importantes de nuestro sistema se hallan oportunamente ubicados en órganos como: el cerebro, el hígado, los riñones, corazón que se sincronizan conjuntamente para adaptarse a la respuesta del entorno y sus influencias.

Se sabe que estos ritmos biológicos tienen una particular relación con el tiempo, siendo así que se cuenta 24 horas (circadiano), 28 días (mensual), 3 meses (estacional) y entre 7-9 años (climatéricos). En el proceso de cronobiología al que nuestro organismo se encuentra íntimamente ligado corresponden las secreciones de sustancias químicas (hormonas) de vital importancia entre las que son destacables: la enzima hexoquinasa (relacionada con la glucólisis), la regeneración del epitelio intestinal y la producción de ACTH (hormona adenocorticotrópica), cortisol, TSH (hormona estimulante del tiroides), FSH (hormona foliculoestimulante), LH (hormona luteinizante), estradiol, renina (proteína relacionada con el equilibrio hídrico), péptidos natriuréticos altamente útiles en determinación de infartos, hipertensión y fallo renal (ADRENOMEDULINA, VASOPRESINA) son algunos de ellos.  Así mismo todos estos procesos químicos dentro del organismo se verán afectados con el paso del tiempo normal (proceso de envejecimiento) por factores como las estaciones, estado de salud, edad, condiciones de vida, y estado químico de cada persona.


¿Cómo funciona la cronobiología en nuestras vidas?

En condiciones normales (de salud, estado químico óptimo y condiciones de vida saludables) nuestro organismo despierta por las mañanas con un notable nivel de energía que se acentúa entre las 8 y las 10 de la mañana (cuando el pico de cortisol es más elevado). A medida que el día avanza el organismo se prepara para recibir alimento y realizar los procesos de digestión adecuadamente (entre las 12-13 pm), mejor hora para tomar nuestra comida principal del día, momento tras el cual nuestro organismo estará ocupado realizando la digestión y nos lo hará notar con un descenso en los niveles de energía que volverán a aumentar tras las 2-3 horas después de haber comido. En este punto hacia las 15-17 pm será el mejor momento para la realización de actividades físicas (practicar deporte por ejemplo), lo que explica que a partir de las 18 horas y hasta las 20 pm nuestro cuerpo vuelva a ser testigo de una carga energética importante (nos sentimos llenos de energía y con la mente despejada) es el momento perfecto para una cena ligera y leer un libro puesto que nuestro cerebro se halla más predispuesto a disfrutar de un momento de relax previo al sueño. A partir de este momento los ritmos circadianos volverán a prepararse para el recogimiento y descanso (descendiendo notablemente los niveles de cortisol) que nos harán saber que es la hora de irse a dormir (mejor hora 22 pm).


Cronobiología, nutrición y vitalidad

A partir de la comprensión del funcionamiento de nuestros ritmos biológicos, se entiende que habrá determinadas horas a lo largo del día donde nuestro organismo asimilará por tanto de forma mucho más óptima los alimentos y los nutrientes.  De este modo sabremos que algunos alimentos serán mejor aprovechados en determinados momentos del día. La cronobiología explica así que durante el día la fase catabólica se halla en plena acción y es responsable de la reducción de las grasas acumuladas y de la eliminación de desechos, en tanto que la noche es la fase correspondiente al almacenamiento de las grasas. Si nuestro objetivo es perder peso será conveniente entonces procurarse un desayuno equilibrado y cuantioso (lípidos), una comida principal que nos sacie (proteínas, carbohidratos) y nos aporte la energía suficiente para el resto de la jornada y por supuesto una cena muy ligera (cuando nuestro fuego digestivo apenas está operativo).

La especial atención al óptimo funcionamiento de los órganos deberá ser prioritaria, centrando la depuración y equilibrio en los órganos principales como es el hígado (almacenamiento/eliminación de toxinas), intestinos (absorción y desechos), páncreas y riñones (control de la glucosa y la retención de líquidos) y todo el sistema digestivo (fuego digestivo fuerte/débil) que nos ayudará a una mejor producción de energía y por lo tanto de combustión de las grasas. Será por tanto prioriatario la estimulación de todos estos sistemas en su fase de eliminación, depuración y absorción, teniendo siempre en cuenta que durante el día es el momento ideal para las dos primeras y las noches para la segunda controlando así el almacenamiento excesivo de las grasas.

Es durante el día donde se suceden las mayores demandas de energía para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y durante la noche donde las complejas funciones de reparación tienen protagonismo. El sueño es el factor de influencia más importante para que nuestro organismo realice tanto durante el día como la noche todas esas funciones de reestructuración y reposición, y se convierte por tanto en fundamental la calidad que tengamos de sueño en nuestras vidas para la preservación de un buen estado de salud. Reestablecer el sistema inmunitario, regenerar el cerebro, reducir el nivel de estrés y optimizar al máximo todas nuestras complejas funciones metabólicas y energéticas son algunas de las importantes funciones de la calidad de nuestro sueño, además se conoce que el aprovechamiento de micronutrientes se realiza con mayor eficacia cuando el organismo se halla en reposo (noche) y la regulación de neurotransmisores se potencia altamente cuando dormimos dentro de nuestros ritmos circadianos normales.

Ya sea que lo llamemos ritmos circadianos, cronobiología o ritmonutrición la importancia de aprender a respetar estos ciclos biológicos naturales para el buen mantenimiento de nuestra salud es una responsabilidad fundamental para prevenir la aparición de enfermedades y retrasar el proceso de envejecimiento.

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