Nutrición ortomolecular
Cocina ortomolecular, Leches vegetales

Leches vegetales: propiedades nutricionales y beneficios para la salud

Aunque son poco conocidas, las leches vegetales se introducen poco a poco en nuestra alimentación habitual. Cada día son más los supermercados que suman a su oferta estas leches mucho más saludables que las conocidas leches de origen animal.
Hoy en día las leches de origen animal (vaca, cabra) son industrialmente procesadas con antibióticos, hormonas y pienso de origen transgénico, lo cual las convierten en alimentos altamente contaminados y perjudiciales para la salud. Existe el mito de que, el calcio sólo puede obtenerse de la leche de vaca, pero esto no es del todo correcto. Es cierto que aunque el calcio puede obtenerse a través de la ingesta de otros alimentos, casi nunca el aporte llega a la dosis mínima recomendada para evitar la temida osteoporosis, por esta razón las mejores leches vegetale son aquellas que han sido enriquecidas con calcio en favor de la prevención de carencias y deficiencias nutricionales como esta.
Por el contrario, las leches vegetales, extraídas de alimentos como las almendras, castañas, avellanas, quinoa, coco, avena, soja, arroz son espectacularmente mucho más saludable, pues su procesamiento nada tiene que ver con el que se realiza a las leches de origen animal.
Además de poseer no sólo el preciado calcio (aunque algunas de ellas en menor cantidad que las de origen animal), aportan extraordinarios beneficios que la leche de vaca nunca será capaz de ofrecer. Son ricas en vitaminas y minerales, algunas de ellas altas en aminoácidos, y prácticamente todas bajas en calorías, cualidad que las convierten en un alimento ideal para las dietas de pérdida de peso.
No contienen grasas, ni hormonas, ni pesticidas ni antibióticos, y su procesamiento es completamente natural, sin azúcares añadidos y sin conservantes químicos dañinos para la salud, siempre que tengamos la seguridad de su origen claro (dónde y con qué ingredientes y procedimientos ha sido fabricada). No contienen lactosa, lo cual las hace altamente recomendables para personas intolerantes a ésta ni tampoco gluten (indicadas para celíacos). Se digieren mucho mejor que las leches de origen animal y no causan la inflamación que producen por consumo habitual como estas últimas.
Se las puede agregar al café, al té y preparar con ellas postres, y prácticamente cualquier plato o bebida que normalmente se prepare con leche de vaca. Algunas de ellas, como la leche de almendras está especialmente indicada para lactantes y madres en período de gestación, pues su aporte de calcio es muy superior al de otras leches de origen vegetal.

Las leches vegetales poseen excelentes cualidades según su amplia variedad:


Almendras: no contiene gluten, lactosa ni colesterol. Favorece el desarrollo, por lo que es perfecta para bebés, niños pequeños y madres en período de gestación. Muy recomendable para personas celíacas y que deseen mantener a raya sus elevados niveles de colesterol y triglicéridos. Es alta en potasio, muy indicada en casos de diarrea puesto que ayuda a la reposición de minerales y a la renutrición. Baja en sodio, por eso es una leche ideal para personas con hipertensión arterial, problemas renales o cardiopatías. Al ser una leche con alto contenido en fibras, tanto solubles como insolubles ayuda a la regulación del tránsito intestinal y a la regulación del azúcar en sangre (altamente recomendable para diabéticos de tipo I y II). En general su alto contenido en calcio, fósforo, potasio, magnesio, hierro y sodio y en vitaminas tales como las A, E, B1 y B2 la convierten  en una de las leches vegetales de más alto valor biológico. Apta para todos los consumidores (desde lactantes a ancianos) que deseen una opción realmente saludable y baja en calorías, libre de grasas perjudiciales.

Castañas: no contiene gluten ni lactosa y es otra de las leches vegetales de fácil digestión. Posee amplio efecto remineralizante por su alto contenido en potasio y aporta un importante nivel de energía vital, por lo que está especialmente indicada en casos de fatiga crónica, fibromialgia y cansancio crónico o falta de energía física o mental. Su contenido en vitamina C la convierte en un excelente antioxidante y su aporte de vitaminas B (B1, B2, B3, B5 y B9) y de minerales como zinc, calcio, cobre, hierro, selenio y yodo hacen de esta leche un excelente amigo en nuestra dieta diaria. Baja en calorías y grasas es ideal para incorporarla como alimento diario a nuestra BIODIETA.

Avellanas: no contiene lactosa ni gluten, como casi ninguna leche de origen vegetal. Es especialmente alta en contenido de vitamina E (con extraordinario poder antioxidante), elevado contenido de vitamina B9 (necesaria para embarazadas) y en ácidos grasos saturados. Al poseer un bajo contenido en sodio es muy recomendable para personas con hipertensión, enfermedades renales o del corazón, así como para personas que tienen tendencia a la retención de líquidos. Contienen hierro, calcio, magnesio, potasio y fósforo, vitamina A y fibra, perfecta para regular la salud intestinal. Apta para todo tipo de consumidores, desde niños hasta personas mayores.

Avena: es probablemente la leche vegetal más digestible de todas. Posee un contenido en fibra muy alto, por lo que es ideal para regular el estreñimiento crónico. Es especialmente rica en vitaminas del complejo B y eso la convierten en la leche ideal para tratamientos de insomnio, nerviosismo y ansiedad por su alto poder relajante. No contiene apenas calorías por lo cual es una de las más recomendada para dietas de pérdida de peso, ayudando al páncreas y al tiroides a tener un excelente funcionamiento. No contiene lactosa, pero no siempre está indicada para celíacos pues algunos no toleran muy bien la avenina y sólo debe ser bebida por celíacos bajo recomendación profesional y en caso de que éstos la tolerasen bien, de lo contrario se desaconseja su consumo a quienes padecen de intolerancia al gluten. Está muy indicada en tratamientos para el estrés por su efecto relajante.

Quinoa: al no ser un cereal es apto para celíacos. Es de fácil digestión, ligera y sabrosa, no contiene lactosa ni gluten y posee todos los aminoácidos esenciales (fenilalanina, isoleucina, lisina, metionina, treonina, triptófano, valina, arginina, histidina, cistina y tirosina) presentes en las carnes, aves, pescados y huevos. Es baja en sodio, perfecta para personas hipertensas o con retención de líquidos y enfermedades renales. Ofrece un alto contenido en minerales: magnesio, fósforo, potasio, hierro. También en fibra y vitamina E, lo que aporta un especial efecto antioxidante y protector.  Al poseer todos los aminoácidos esenciales es una leche de altísimo valor biológico, como pocas. Baja en grasas y calorías y alta en ácidos grasos esenciales es perfecta para perder peso (por su espectacular poder saciante) y para estar correctamente nutridos, de las más recomendables para perder peso.

Arroz: no contiene gluten ni lactosa, es una leche vegetal de muy fácil digestión, especialmente recomendable para personas con problemas digestivos (digestiones lentas, gases, hinchazón abdominal). Es muy baja en calorías y grasas (perfecta para perder peso) y pobre en minerales y vitaminas, lo que la convierte en una leche que debe ser necesariamente complementada con otras altas en estos nutrientes. Es alta en fibra e hidratos de carbono, lo que contribuye a aportar buenos niveles de energía y mejorar la salud intestinal pero sin ser suficiente para aportar el resto de nutrientes esenciales que sí nos aportan otras leches vegetales. Se aconseja su consumo de forma temporal o combinándola con otras de alto valor biológico, aunque resulta buena tonificadora del sistema respiratorio y nervioso por su aporte en minerales tales como: selenio, manganeso, magnesio y potasio.

Coco: es especialmente energizante por su elevado contenido en hidratos de carbono. Tiene un aporte calórico algo más elevado que el resto de leches vegetales pero su uso se limita en la BIODIETA a la misma utilización que se le daría a la nata en una dieta convencional. Es alta en minerales: magnesio, calcio, fósforo, hierro, potasio, selenio, zinc y cromo; abundante en fibra y vitamina E, C y del complejo B; lo cual convierte a esta leche vegetal en un antioxidante muy potente. Está indicada para personas con anemias, dolores musculares y calambres, dietas de control de peso, inflamaciones, cuidado de la piel y fortalecimiento del sistema inmunológico. Es remineralizante, relajante, regula la hipertensión y ayuda a mantener la buena salud ósea y de la próstata. No posee lactosa ni gluten. Es deliciosa, muy digestible e ideal para preparar postres, batidos y salsas.

Soja: contiene todos los aminoácidos esenciales importantes para el crecimiento y el desarrollo así como isoflavonas y estrógenos, especialmente importantes en períodos de menopausia y desarreglos hormonales (síndrome premenstrual). Es especialmente elevada en minerales: calcio, fósforo, hierro, magnesio, sodio y potasio y vitaminas del grupo B (B6 y B9, B1, B2 y B3) así como vitaminas A y C. No contiene lactosa ni gluten. Por su alto contenido en calcio es ideal para el tratamiento de la osteoporosis y su aporte en el resto de minerales la hace aconsejable para personas con hipertensión y colesterol y triglicéridos elevados. Aporta un extra de fibra, por lo que es recomendable para regular la salud intestinal y los niveles elevados de azúcar en sangre. No obstante esta leche vegetal es la que más difícil digestión presenta, por lo que no es recomendable para personas con problemas digestivos (digestión lenta, gases, indigestiones, etc.) ni tampoco para personas con problemas de hipotiroidismo debido a que la ingesta de soja puede provocar serios problemas en el correcto funcionamiento de esta glándula interfiriendo en la absorción adecuada de la hormona. Para que el consumo de soja en nuestra dieta no genere desequilibrios lo ideal es acompañarla con un fuerte aporte de algas. Esta leche es baja en calorías pero altamente indigestible, por lo cual es la leche vegetal menos recomendada para incorporar a la dieta habitual. El consejo bionutricional es que la leche de soja se limite a la ingesta ocasional.

¿Cómo utilizar las leches vegetales en la BIODIETA?

Las leches vegetales tienen las mismas aplicaciones que las leches de origen animal. Con ellas puedes preparar todo tipo de bebidas: batidos, agregarlas al café o al té y preparar postres caseros.
Con la leche de coco puedes preparar salsas y saborizarlas con especias (con curry por ejemplo), puesto que es especialmente ideal para adaptarla a todo tipo de sabores y su consistencia cremosa es realmente exquisita. También puedes preparar con ella postres y realizar una excelente “nata de origen vegetal”.
Las puedes tomar calientes, templadas o frías y actualmente encontrarás en el mercado variedades de todas las leches tanto en polvo como líquidas. Lo mejor es que se les dé un ligero hervor (unos 2 minutos) con una pizca de sal para cocinarlas y conseguir un mejor efecto digestivo, pues al fin y al cabo han sido procesadas con el ingrediente en crudo. Todas son libres de gluten y lactosa, y tampoco tienen azúcares añadidos. Son altamente saludables y desde luego las más recomendables para una dieta de pérdida de peso debido a su bajísimo índice calórico.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s